Monterrey es para todos

Ahí voy, en el puesto 25C del vuelo 0625 rumbo a México, listo para mi primer triatlón Iron Man 70.3, pensando en como se han pasado de rápido 6 años desde que empecé a correr, recordando cuando trotaba en un circuito de 250 metros en Penonomé, ida y vuelta como hamster en ruedita. Eran tiempos en los que casi nadie corría y la gente pensaba que ibas a inscribirte en la policía, había muy poca cultura running y salir a correr a diario era bastante extraño, casi de locos. En esos tiempos me gustaba imaginar que algún día podría viajar y correr en otros países aunque fuera de manera recreativa, para que de alguna manera la gente se diera cuenta que entrenar tanto te podía dar experiencias para toda la vida.

Seguramente todos los que dejé en Panamá estaban nerviosos (empezando por mamá y papá), la distancia de un 70.3 no es poca, nadar 1900 metros, pedalear 90 kilómetros y terminar con una media maratón (21 kilómetros) exige bastante físicamente e impresiona mucho a la gente que no hace deporte. Yo me sentí bastante tranquilo, como si no fuera a competir, porque hay mucha gente en el mundo que lo hace, solo es cuestión de preparase, pararse en la salida y competir. Por alguna razón tenemos la tendencia de complicar las cosas mentalmente, eso nos limita y nos hace perder la confianza que ganamos aún cuando estemos muy fuertes físicamente.

El jueves 8 de mayo a las 10 de la noche llegué al aeropuerto de Monterrey, bolsa y maleta de bicicleta en mano, me esperaba Pedro Leal, personaje igual de importante que todos los que me ayudaron en mi preparación antes de viajar, en realidad preparé esta competencia sin coach, básicamente con la ayuda de mis amigos triatletas, corredores, ciclistas y leyendo mucho en internet. El buen Pedro se ocupó de todos mis traslados en la ciudad, al igual que de mi compañera Isabel, del Club de Triatlón Urracá. Gracias a él y su novia Mary, no tuvimos ningún inconveniente ni con las bicicletas ni tampoco con la comida. Dos aspectos muy valiosos que forman parte de la logística del atleta antes de un triatlón. Esto de armar las bicicletas, buscar restaurantes, comprar hidratación, retirar kits y hacer reconocimiento de ruta es cansón, por eso es importante viajar con varios días de antelación.

El jueves 9 de mayo fue día de trotar levemente, armar bicicletas y descansar un poco del viaje, caminar por el barrio antiguo y conocer las bonitas plazas que tiene la ciudad, en muchas de sus áreas públicas se pueden ver monumentos de metal, esto es porque en la localidad desde el año 1900 hasta 1986 (cuando yo tenía 1 año de edad) operó la empresa Fundidora de Fierro y Acero Monterrey, actualmente se conservan a lo largo y ancho de Monterrey estructuras artísticas de metal muy curiosas.

Fuente de Neptuno, buen spot para fotos en MAcroplaza

 

Viernes 10 de mayo, nos fuimos junto con los panameños del Equipo TRIZEN a rodar las bicicletas para ver que todo estaba bien y conocer un poco el canal de agua dulce Paseo Santa Lucía, por donde nadaríamos 1,900 metros y después el Parque Fundidora, que tiene alrededor de la fábrica antigua una ciclovía, que solo por los días del Iron Man permite rodar a más de 20 kms/h, que es la velocidad sugerida normalmente. Es acá donde ruedo en la bicicleta de triatlón mis primeros kilómetros para la prueba, hice la preparación en bicicleta de ruta normal. Los del Trizen rodaron y corrieron unos 20 minutos. Una vez terminaron regresamos a los hoteles recorriendo toda la ciudad, tour recomendado si se apuntan para el próximo año, solo les sugiero tener cuidado cuando rueden en el paseo santa lucía, las baldosas se ponen resbalosas.

En CINTERMEX tocaba retirar kits y escuchar el congresillo con las indicaciones sobre ruta, transiciones, reglas, penalizaciones, sugerencias y preguntas. La organización es excelente, no demoras 10 minutos en recoger todo, y tomando en cuenta que fuimos 1,700 atletas dices wao, esta gente está bien coordinada. Por ser mi primer Iron Man 70.3 tenía la impresión de que la parte de la bicicleta sería complicada con tanta gente en la calle, puestos de hidratación, desvíos, jueces  atentos al drafting y las obstrucciones pero al final todo estuvo bien. Quedaba solo el sábado que sería para entregar bicicletas y armar en la habitación las bolsas con todo lo que necesitas, desde el gel, gatorade, puré de frutas, pastillas de sal, porta número, lentes, zapatos, zapatillas, gorro y lentes de natación, y la lista sigue, todas cosas importantes que no puedes olvidar.

Retiro de Kit
Área de la primera transición

 

Con tanta bicicleta junta, hay que memorizar bien donde dejas la tuya, y recordar puntos de referencia del pasillo que debes tomar, esto suena sencillo pero no lo vez así después de salir de nadar 1,900 metros y subir 150 metros de escaleras.

12 de MAYO DÍA DE COMPETIR

Dormí bastante bien, y me levanté a las 4:00 A.M. para desayunar papas hervidas, jugo, emparedado, manzana y nueces, nos llevamos las bolsas y caminamos 2 kms desde el hotel al corral de las bicicletas, bastante buenos para ayudar a la digestión, la salida era a las 7:00 A.M. así que estuvimos a tiempo. Me tomé un gel y una pastilla de sal antes de nadar.

SWIM

Me fui directo al corral de 36 a 40 minutos, como la ruta de natación tiene varias curvas, pregunté por algún competidor en el corral que se supiera la ruta para cortar la mayor cantidad de distancia posible. Poco a poco fuimos avanzando desde los más rápidos hasta los de 50 minutos o más, de igual manera resultó complicada la salida pero nada con lo que uno no pudiera lidiar. En el canal de vez en cuando es útil pararse e impulsarse para pasar a nadadores que van perdiendo su ritmo porque salen muy rápido, esto lo tuve que aprender a medida que íbamos cubriendo la distancia, vi a una competidora pararse (el canal tiene menos de 2 metros de profundidad) y tirarse de clavado entre dos tipos que posiblemente rayaban las 200 libras, y yo dije bueno “esta es la que es”, funciona bien para no subirse del tiempo, al final nadé 40 minutos, el agua estaba fría y se puso peor al final donde hay mucha sombra por los puentes, como estaba permitido usar trajes de neopreno, los que lo llevaron la pasaron mejor, especialmente en el último tramo.

 

Tramo de natación

BIKE

Fuera del agua el clima era ideal para rodar, al menos para los panameños que estamos acostumbrados a ese calor que viene en combo con una humedad brutal, típica de nuestro país. La ruta es rapidísima y se presta para ir veloz desde el inicio al final, ojo que es importante ir en control sobre las pulsaciones, acá uno fácil se va en el gusto y queda rodando a 45 km/h, pero estar consciente que te esperan 21 kilómetros a pie te hacen pensar con cabeza fría y no con el yo aventurero medio élite. La hidratación es perfecta, tanto con agua como gatorade, cada 12 kilómetros, avituallamientos y baños. Yo llevaba una botella llena de puré de frutas para comer y dos botellas de gatorade, además de 4 pastillas de sal, unapara cada hora. Aunque no las usé todas es mejor que sobren. El dato acá es tener cuidado en los adoquines que están al principio de la ruta de 45 kilómetros que debemos pasar dos veces, por la vibración de la bicicleta en los adoquines se me cayó una botella de gatorade en cada vuelta, por suerte aproveché bien los puestos de hidratación para recargar. La verdad es que gracias a la temperatura no sentí problemas en la bici en ningún momento, fue literalmente un paseo a 36 km/h para un tiempo de 2 horas 30 minutos, pero guardando piernas para la corrida.

Hay más de 500 metros de adoquines en el Circuito de Bike

 

RUN

El circuito de 10.5 kilómetros que se recorre dos veces es técnicamente muy retador para uno, aunque en su mayoría es plano, hay superficies como las baldosas que se mojan y te bajan el impulso que llevas, toca retomar, esquivar personas, subir escaleras y pelear con las subiditas de los puentes que a esa altura las piernas no reciben tan bien. Mi primera vuelta pudo ser a un ritmo de 4:20 calculo, pero a partir del km13 mis piernas empezaron a sentir el peso de los kilómetros, además se me cayeron las pastillas de sal y un puré que llevaba en la mano, por lo que tomé coca cola y guineo de algunas mesas.

Buena vibra en cada kilómetro

 

Por 5 kilómetros mantuve como pude un pace de 4:30 min/km, pero en el kilómetro 18 mi cuerpo reaccionó al esfuerzo, tuve que vomitar, solo fueron 20 segundos a lo mucho y que más da, a seguir corriendo, acá en los útimos 3 kilómetros estuve por el 5:00 y 5:30 min/km, pasándola poco alegre, pero bueno tocaba arriesgar. En los últimos 200 metros había una calle de piedra que hacía difícil correr por lo irregular que era, parecido a las calles por donde llevaba Jesús la cruz, y así se debía sentir casi todos, como en un viacrucis, pero no faltaba nada, así que era solo cuestión de que pasara el tiempo. Mi tiempo fue de 1 hora y 36 minutos en el run, esperaba el 1:30 pero para la próxima seguramente.

Mi tiempo final fue de 4 horas y 55 minutos, con los que concluyo que se puede mejorar pero que la experiencia fue buenísima.

META

Cruzar la meta de mi primer Iron Man 70.3 me ha enseñado que aún falta mucho por recorrer, de una vez pensé en ultramaratón y Iron Man Full, dices bueno esto estuvo bien pero falta largo camino todavía. Obviamente me siento contento, no fue fácil pero tampoco algo inalcanzable, realmente completar un IM 70.3 es accesible a todo el que tenga la voluntad de prepararse y participar, el cuerpo humano es increíble, mucho más si se alinea con tu mente.

Club de Triatlón Urracá, objetivo cumplido.
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2 comentarios en “Monterrey es para todos

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